lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Una foto-tuenti?

"El dominio público es dueño de tus asuntos"
Tote King, "Redes sociales" 


 Son las 11 de la noche, últimos momentos para vestirse y preparar el ritual de la noche. Sacar algo de pelas, un poco de colonia y estoy listo para salir. Nos reunimos para hacer botellón en los lagos, pero antes hay que pasar por el chino. Algo de ron barato y un par de botellas de Coca-Cola para rebajar. Los hielos que no se olviden, comenta alguien por detrás. Salimos de la tienda, hace un frio del carajo pero nos da igual, la noche acaba de empezar.

Sírveme el primer cubata de una larga lista por esta noche. Se nos acerca un hombre con pintas no muy recomendables para nuestros padres, “vendo porros”, asegura. Yo paso, no es lo suyo hoy en día. El costo nos costó a todos 20 euros. Ya se sabe lo que pasa cuando se pone el dinero en común…
Las primeras copas van haciendo sus efectos, risas, buen humor y por favor nada de ralladas.

La noche sube y sigue, la peña se cuenta sus rollos e intimidades. Alucino con la forma de desinhibirse de todos con algo de alcohol. “Hey!, foto-tuenti”, todo el mundo se avalancha, parece que la vida se nos va en ello en ese momento. Espera, ¿Dónde está el loco?, escucho ruidos, me dispongo a investigar y encuentro a mi colega devolviendo todo lo que se había bebido. Aparece mi amiga con su cámara, “foto tuenti”. Tu puta madre, debió pensar mi colega, razón no le faltaba. Siempre hay alguien para retratarnos en momentos como esos.

Nos piramos de allí, sospechamos que anda por ahí la secreta  y ya se han acabado las botellas. El ancho de mi billetera se va reduciendo y sólo quedan algunas monedas. Acudo con mis dos mejores amigos al bingo a ver si con un poco de suerte juego al “doble o nada” y me termino de solucionar la noche. Entro sin dominar demasiado la situación y viendo lucecitas por todos los lados, entre el ruido y el vacilón no hay tiempo para estar de bajón. Los cartones se iluminan “siempre gusta un 15” dice mi amigo entre risas. Con caras de idiotas nos quedamos mirando como la bolita cae en el 16: ¡Que mala suerte hemos tenido¡ me digo a mí mismo.  Mi amiga tiene la clave para inmortalizar el momento:  “Venga, foto tuenti”.

Salimos de ese sitio, con la mandíbula desencajada y los bolsillos vacíos. Nos reunimos con el resto, que se han quedado fumando algo no demasiado aconsejable. Acudimos a la discoteca más “underground” de la ciudad. La gente se hacina en la cola, como ovejas en un rebaño y preparamos la pasta: “Va tío, déjame 3 pavos que mañana te los devuelvo”.  Uno de mis colegas anda más pasao que de costumbre. Llega al interior y comienza a perder el control. Por primera vez en toda la noche me comienzo a asustar de verdad e intento como puedo, ayudarle o al menos saber que le pasa. Abandona la pista e intenta sentarse con bastante torpeza por su parte, todo hay que decirlo. Aparece mi amiga y el ruido ensordecedor de la música hace imposible cualquier tipo de comunicación verbal. Trato de decirle que se vaya, que mi colega no se encuentra bien. En ese momento desenfunda su polaroid, mientras mi colega comienza a tener sudores fríos y sentirse realmente chungo. ¡Foto tuenti!, con una sonrisa brillante inmortaliza el esperpéntico momento.
Al día siguiente ya sabes, un poco de resaca y algo de agua para paliar la situación. No veas la sed que da alguna bebida. Me siento al ordenador y ahí está todo aquello que ni siquiera recordaba del todo bien:  ¡Cierra el puto tuenti!, pienso. Demasiado tarde…


5 comentarios:

  1. Es una zona de Córdoba donde se hace botellón xDDDD

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  2. Me ha encantao el relato! Mu clarito y mu interesante a la par que cotidiano xD

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  3. Muy bueno. Me quedo con la última frase inconclusa "Demasiado tarde". Escribe en youtube "la revolución de los medios sociales" y luego me cuentas. Un abrazo amigo.

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  4. Ya me he dejado caer por aquí Jaime!
    Espero que tú también le des una vueltecita de vez en cuando a mi blog también!!
    Muy cierto lo que comentas... ahora sin facebook/tuenti/twitter no eres nadie, y es un poco triste.
    Siempre puedes rebelarte y no tener ninguno! Yo prefiero tenerlos y saber elegir a mis "amigos".
    Un besote grande! Miriam

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